Parashat Matot-Maasei. Cada lugar y cada tiempo

 

Puede parecer lógico que acercándose el final de la travesía por el desierto D’s comande a Moshé a realizar una bitácora del viaje, después de todo, gran parte de la generación que entrará a la Tierra Prometida creció en esos largos años de caminata y quizá sin mucha conciencia de los lugares que se visitaron. 42 lugares son mencionados hacia el final del libro de Bamidvar, pero lo que falta son las fechas. Cuánto tiempo estuvieron en cada lugar es un misterio, en algunos días o meses, en otros años. Y en el medio de toda esta información Moshé nos regala una perla más para el estudio.

Y Moshé escribió sus partidas y sus viajes por dicho de Ad’. Estos, pues son sus viajes de acuerdo a sus partidas” (Bamidvar 33:2)

Habría que entender por qué el versículo primero describe los viajes en forma cronológica, es decir sus partidas y luego el viaje, para luego invertir el orden mencionando primero los viajes y luego las partidas.
Mucho se ha escrito sobre esto. La Torá parece querer enseñarnos que cada origen da sentido al viaje, viaje que a su vez da sentido al destino. La vida se trata de caminar sabiendo de dónde venimos para resignificar hacia dónde vamos. Sin embargo, en opinión de Rabi Levi Itzjak de Berdichev, el Kedushat Levi, esta curiosidad del texto parecería indicar algo diferente.
Dice el Berdichever que cada parada fue planeada por D’s para que Israel elevara las “chispas divinas” que allí habían caído por los errores y transgresiones de los pueblos que las habitaban. En este sentido, cuando un lugar necesitaba más elevación espiritual, la parada se volvía más larga, mientras que en los lugares donde la idolatría no había sido mucha, la parada se transformaba en corta.
D’s quería que el lugar diera sentido al viaje de esas chispas, pero Israel hacía que esa elevación diera sentido al lugar en sí. En su opinión, el Rabi de Berdichev nos invita a ver que cada lugar, cada tiempo tiene su razón de ser, las paradas en la vida solamente nos llaman a ver qué chispas cayeron allí para elevarlas y así seguir transitando.
El viaje por el desierto fue planeado para que las almas de quienes no habían querido entrar a la Tierra Prometida años antes fueran reparadas, pero en su propia reparación (Tikún) Israel reparaba todo lo que allí habitaba.
Ese es el sentido de detallar lugares, viajes, destinos, mostrarnos que toda ocasión es un excelente momento para la reparación y la elevación del ser, como así también de la tierra, de los otros seres que nos rodean e incluso del tiempo. En nuestra travesía por el desierto de la vida existen paradas largas y cortas, fáciles y difíciles, pero también existen momentos donde lo esencial es caminar. Estática o dinámica la vida es un conjunto de oportunidades para transformar cada cosa que aquí existe, cada “chispa” que da fuerza y vida a todo ser.
Que todas nuestras partidas tengan sentido por nuestro viaje, y que nuestros viajes den sentido a las partidas.

Shabat Shalom
Alan Kuchler 

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