Haftará Balak- MIJÁ 5:6-6:8

 

Nuestro profeta fue contemporáneo de Isaías, Osea y Amós, y, según nos refiere el Rab Edery z’l, vivió entre los años 750 a 690 a.e.c.
Esta hermosa Haftará compuesta de pequeñas profecías durante el exilio nos habla de nuestro pueblo disperso por distintos lugares del mundo, nos llama “remanentes de Iaacov”, y nos compara con el rocío vivificante, haciendo así alusión a todo lo que el pueblo judío ha influido en el desarrollo de las naciones.
En consonancia con la parashá (6:5), nos recuerda cómo D’s influyó en el momento en que Bilam, contratado por Balak, rey de Moab, iba a maldecir al pueblo pero “derramé Mi espíritu sobre él, por vuestro honor”, en un momento muy cercano a entrar en la tierra de Israel.
Sus palabras, que quieren transmitirnos las de D’s, pretenden darle al pueblo en ese momento crucial la fuerza para enfrentar a sus adversarios.
Su mensaje transmite el deseo de un futuro de paz y entendimiento logrado a través del cumplimiento de las mitzvot, pudiendo dejar las armas y los sacrificios, ya que “ obedecer es mejor que sacrificios, escuchar es mejor que la grosura de los carneros”.

“¿Acaso tiene D’s deseo en los holocaustos y sacrificios como en obedecer a D’s?”

Como nos recuerda Edery z’l, “la mayor incomprensión del pueblo se pone de manifiesto cuando interpreta que sirve a D’s ofrendando a sus hijos por el pecado de sus almas”.
Por este motivo Mijá fustigó duramente al rey Ajav, quien hizo pasar a su hijo por el fuego.

El final de la Haftará (6:8), concentra su esencia:

“…lo que A’d requiere de tí.
Pues solamente hacer justicia, amar la benevolencia y encaminarte con recato con tu D’s.”

Rashi, Abarbanel y otros comentaristas nos dicen que en estos renglones están concentradas las 613 mitzvot.
Las armas y el fetichismo van unidos, nos dicen nuestros sabios, y con ello entendemos que aluden al paganismo.
El fetiche, el arma, pasa a ser aquello que brinda un poder narcisista al hombre e irrealmente le confiere un lugar ilusorio que como una estatua de barro termina desmoronándose.
¿Tendremos alguna vez un mundo donde las armas no sean necesarias para nuestra defensa?

Una vez más nos sorprende la actualidad de nuestros profetas.
Persiguiendo justicia no habría guerras, no habría carrera armamentista, a través de la benevolencia encontraríamos la armonía social e iríamos acompañados por D’s seguramente sin temores.

¡Shabat Shalom!
Norma Dembo

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