Parashat Jukat. Las divisiones que nos dejan sin futuro

 

La Tierra prometida está en frente. Se la puede ver, casi palpar. Su fragancia de eternidad lo invade todo. Pero las divisiones internas, las luchas por lo pequeño, la mirada puesta en la necesidad coyuntural más que en un proyecto de realización, nos vuelven a quitar el sueño de que la Promesa se transforme en real.
En esta Parashá, las divisiones dentro del propio pueblo de Israel vuelven a traer tragedia y postergan el sueño de una nación unida en su Tierra ancestral. Es por las peleas de quienes están aferrados al pasado, y quienes miran hacia el futuro, que hasta al mismo Moisés le informan que se quedará sin Tierra Prometida.
En estas semanas, la ortodoxia más fanática en el Estado de Israel volvió a sacudir el tablero de negociaciones que llevan años, para establecer en nuestra Mediná la libertad e igualdad de los movimientos religiosos judíos en todas sus expresiones.
El monopolio ultraortodoxo empujó al Ejecutivo del Estado a dar de baja el proyecto de un sector Masortí/Conservador en el Kotel Hamaarabi, para que no solo existan espacios de rezo para hombres separados de mujeres en rituales ortodoxos, sino que también se habilite un tercer sector igualitario para los Movimientos Liberales. Asimismo se le entregó al Rabinato Ortodoxo la exclusividad en la habilitación a los procesos de Conversión (Guiur) al Judaísmo.
Nos sumamos desde Amijai a todas las voces que en todo el planeta hoy claman y siguen exigiendo la igualdad religiosa y el reconocimiento de todas las expresiones espirituales de nuestro Judaísmo multicolor.
Porque seguimos sintiendo la fragancia de eternidad de nuestra Tierra Sagrada.
Porque podemos ver, podemos casi palpar, que con nuestras voces y nuestro espíritu lograremos establecer en nuestro Estado esa sociedad que soñaron sus fundadores, nuestros padres y abuelos. Una Tierra que no sea solo Promesa de igualdad, de espiritualidad y de amor entre hermanos, sino que sea una Realidad.
Rab Ale Avruj

A continuación el comunicado que emitieron las instituciones centrales del Movimiento Masortí en la Argentina.

“El Movimiento Masortí/Conservador y sus instituciones centrales manifiestan su más enérgico repudio y rechazo a la decisión del Gobierno del Estado de Israel de congelar la implementación de los acuerdos ya alcanzados al respecto de un sector en el Kotel Hamaarabi en el cual las familias puedan rezar juntas, así como ha sido la práctica durante centurias, y volver a fojas cero cuatro años de negociaciones.

Asimismo rechazamos y repudiamos la decisión del Gobierno de Israel de reconocer al Rabinato Central Ortodoxo de Israel como la única institución habilitada para realizar conversiones al judaísmo, rechazando de facto las cientos de miles realizadas por rabinos ortodoxos modernos, masortíes y reformistas en todo el mundo e impidiendo que dichos Judíos sean registrados como Judíos a los fines de sus derechos inmigratorios y ciudadanos en el Estado de Israel.

El odio que emana de los grupos ultraortodoxos hacia el resto de los judíos del mundo hace correr el riesgo de una ruptura insalvable entre la diáspora e Israel, entre Judíos Liberales y Ortodoxos.

Instamos al Gobierno de Israel a reconsiderar su postura y atender al milenario llamado de unidad en la diversidad que siempre fue característica esencial del Pueblo Judío.”

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