Parashat Naso – Birkat Cohanim. Bendiciones que llueven desde los siglos y desde los cielos.

 

La más conocida de las bendiciones.
Se la regalamos a los novios debajo de la Jupá.La repetimos en cada plegaria de cada día.Se la recitamos a nuestros hijos poniendo nuestras manos en sus rostros, o nuestros pensamientos en sus miradas.
Estén donde estén, las bendiciones que brotan del alma siempre llegan.
BirkatCohanim. La Bendición Sacerdotal, transformó a cada padre de familia en un Sacerdote.

“Iebarejeja Adonai Veishmereja. Que Dios te bendiga y te cuide.”

Nos dice Rashi (Siglo X) que en esta primera bendición “te bendiga”, lo que se pide es bienestar económico. Bienes materiales. Puede parecer insólito que se trate de un tema meramente material la primera parte de la Brajá. Sin embargo, para nuestra tradición la tranquilidad y estabilidad material es importantísima.
Crecer económicamente no es ningún pecado. Todo lo contrario.
El problema aparece cuando el desarrollo y el crecimiento económico se transforma en la prioridad. Cuando no reconocemos que es una herramienta y no un fin. Ser bendecido en lo económico nos llena de más responsabilidad.
Nos dice el Talmud que es más difícil la prueba de la riqueza que la prueba de la pobreza.
Por eso la segunda parte de la Brajá:  “…y te cuide.”  Que te cuide…de esa riqueza.
“Iaer Adonai panavelejavijuneka. Que Dios te entregue Su luz y te agracie.”

Con el equilibrio material, y la sabiduría de cómo ser responsables y solidarios con lo que tenemos, la segunda bendición “te entregue Su luz” nos regala iluminación emocional y espiritual.
No somos criaturas físicas viviendo experiencias espirituales.
Somos seres espirituales viviendo experiencias físicas.
Estar atentos a la diferencia nos cambia el eje, nos reinicia la agenda, y nos trae mayor iluminación para nuestros sentidos.
El “y te agracie” pide ser agraciados en la forma en que nos vinculamos con las almas que nos regalan.
Cuando nos sabemos seres con más luz, nuestras relaciones brillan más.

“Isa Adonai panavelejaveiasem leja Shalom.
Que Dios torne Su rostro hacia ti, y te conceda la paz.”

Tranquilidad material.
Sabiduría en la responsabilidad.
Coherencia desde el lugar que tenemos en el mundo.
Armonía espiritual. Iluminación emocional.
Brillo en los vínculos.
Eso es lo que nos deseamos en la bendición judía más importante de todas.
Esa es la manera en que podemos sentir que Dios nos mira a los ojos.
La manera en que sabemos que nos entrega lo más hermoso y sagrado que Él sabe dar, que es Su paz.

Shabat Shalom uMevoraj.
Rab Ale Avruj

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