Parashat Bamidbar. Como una sola persona, con un solo corazón.

 

Dejamos atrás el libro de Vaikrá para comenzar a leer juntos el Sefer  Bemidbar, cuarto libro de la Torá.

Para ponernos en contexto, los hebreos vienen transitando un camino lleno de emociones.  Hace unas pocas Parshiot salíamos de Mitzraim, luego recibíamos la Torá, las dos tablas talladas en piedra entregadas a Moshé en el Har Sinai, y entonces al tenerlas, debían guardarlas en un lugar seguro, al que Adon-i llamo Mishkan.  Todo un año les tomó construirlo, y es ahora cuando la vida realmente comienza su fase regular.

Bemidbar comienza con Adon-i y Moshé en la primer escena, en la cual, es Dios quien le dice a Moshé que Cense a todo el pueblo.

En el transcurso de la Tora, Dios Censa al pueblo varias veces. Pero esta vez es diferente, lo que sucede en este censo es que Dios los va dividir. Primero los separa en Tribus, 12 tribus de Israel; a cada una de ellas con su propio líder y a todas las va a contar. Luego las divide por lugares físicos, y por último a cada una de ellas le asigna una bandera con un color especial, y con un símbolo que la identifica.

Lo interesante es que las cuenta no como un grupo unido, sino a cada una por separado. Pero, ¿por qué?  ¿No eran todos un mismo pueblo?

Dentro de pocos días vamos a encontrarnos juntos en comunidad para festejar Shavuot, la entrega de la Torá, la que Adon-i le entregó a Moshé. Esa torá que era para todo el pueblo, no había una división, esa Torá era para todos.

El pasuk dice, en Shemot, (Éxodo- 19:2)וַיִּֽחַן־שָׁ֥ם יִשְׂרָאֵ֖ל נֶ֥גֶד הָהָֽר” , Israel acampo allí frente a la montaña.  Rashi analiza este pasuk, y nos dice, “כְּאִישׁ אֶחָד בְּלֵב אֶחָד, Cuando habla de que El pueblo de Israel acampo allí al lado del Har Sinai, esperando el descenso de la Tora, lo hicieron como una sola persona con un solo corazón. Eran parte de un solo individuo y es por ello que la recibieron unidos.

Entonces mi pregunta es ¿por qué nos dividen después, cual es el objetivo?

La torá no le pertenece a nadie en particular. Nadie puede venir, tomarla y hacerse poseedor de ella.

Nadie nos puede decir, “Como yo sé más de torá que vos, entonces a mí me pertenece más que a vos”.
Hoy después de tantos años, seguimos divididos, pero ya no como una sociedad conjunta, ya no somos aquellas tribus que convivían y se aceptaban como eran, a pesar de estar separadas. Hoy a veces no nos aceptamos como somos, no aceptamos a otros judíos, no aceptamos otra forma de pensar o de actuar, así como otros tampoco nos aceptan a nosotros.
Ser judío se trata de algo mucho más grande que las peleas que puedan existir entre nosotros. El Judaísmo, la Torá y  las Mitzvot, están para que hagamos de esta división una unión.  Entender esta división como algo positivo que enriquece constantemente quienes somos como personas es la clave para que esto comience a cambiar de a poco.
Las tribus representan las diferentes funciones que tenemos cada uno de nosotros en la sociedad que nos rodea o en el judaísmo que practicamos. No por estar separadas el trabajo que tenía una era mejor o más valorado que el de otra.  Así como en todas nuestras estructuras hoy, en donde existen diferentes roles, haciendo que todo funcione, y por ello cada rol es sumamente importante.
Somos todos diferentes, no lo tenemos que fingir, pero la Torá nos está queriendo enseñar que a pesar de ello tenemos que aceptarnos entre nosotros.
Quiero creer que somos uno, como una orquesta con 50 instrumentos que son tocados a la vez, desde violines hasta un triángulo, todos juntos, tocando una pieza maravillosa. Pero cuando trato de escucharlo lo escucho desordenado, lo siento desprolijo. Cuanto más nos aceptemos como somos y nos podamos entender unos con otros, el sonido se va a escuchar cada vez mejor.  Nuestro objetivo es ser Como una sola Persona con un solo Corazón.

Shabat Shalom
Matías Bomse

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