Parashat Emor. Almas que agradecen

 

“Veji tizbeju zebaj toda `lirtzonjem` tizbaju”. (Vaikra 22:29)

“Y cuando traigan una ofrenda de agradecimiento, por su propia voluntad harán ese sacrificio”.

Podemos pensar que agradecer no debiera ser un sacrificio.
Pero muchas veces lo es.
Pensamos que lo que tenemos o logramos es más bien gracias a nosotros mismos.
A nuestro esfuerzo. A nuestra capacidad. A nuestro carisma, nuestro estudio, nuestro tiempo. Gracias a años de nuestro propio sacrificio.
Pero el agradecimiento bien entendido es aquél que incluye al universo entero que acompañó a nuestra vida.
A las oportunidades. Al contexto. Al haber nacido en esta época, en ese lugar, en esa familia.
La sociedad, la historia y el sacrificio de los que nos rodean formaron parte necesaria de nuestros éxitos.
Y el Misterio que rodea a la existencia y a cada respiración que nos es regalada, también ha complotado para que lleguemos al lugar que hayamos llegado.

La Parashá nos pide hacer un sacrificio para agradecer.
Ya no realizamos los rituales de sacrificios que se realizaban en el Templo de Jerusalém. Pero la eternidad del mensaje de la Torá nos llama a dar lo mejor de lo que tenemos, a hacer ese sacrificio interior por abrir los ojos del espíritu y aprender a reconocer que somos parte de algo mucho más grande que nuestras individualidades.

Y al agradecer, no hacerlo porque te lo pidan. No porque haya que hacerlo.
No porque esté escrito en algún lado.
La Torá no pide sacrificios…
La ofrenda del corazón debe salir del corazón.
“Lirtzonjem”. “Por su propia voluntad”.
No porque lo pida alguien, el texto, o Dios.

El desafío espiritual reside en aprender a ser almas agradecidas y transformarnos desde el alma en ese tipo de almas.

¡Shabat Shalom!
Rab. Ale Avruj

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