Parashiot Ajarei Mot-Kedoshim. Insuflando vida

 

La vida es un conjunto de respuestas. Las cosas que nos suceden a lo largo de nuestros días disparan reacciones que le dan sentido a aquello que pasó, tanto en forma positiva como en forma negativa. En las últimas semanas, por tal o cual motivo me ha tocado preguntar y preguntarme si las cosas que ocurren en la vida de cada persona son buenas o malas. ¿Ganarse un premio millonario? ¿Y un ascenso en el trabajo? ¿Qué hay del caso del fin de una relación sentimental? Cada pregunta tiene una respuesta: Depende. Depende de si aquello que me sucedió me ayudó a aprender algo nuevo y crecer o me llevó a hundirme más en los problemas. La plata puede ayudarme a empezar un negocio o adquirir algún bien nuevo, pero también puede empujarme a solamente querer más y más. La pérdida de un amor puede ayudarme a ver qué cosas busco de una pareja y qué cosas puedo dar, pero también puede llevarme a culparme por aquello que no funcionó y atarme al dolor de lo que ya no es.
Y existe una pregunta, la más compleja de todas, ¿y qué hay de la muerte?
En el día más triste de su vida, el día en el que ve a dos de sus hijos fallecer, Aharon, el primer gran sacerdote de Israel es comandado con las leyes del ritual de Iom Kipur. Si no creyera que existen enseñanzas en los tiempos que maneja la Torá diría que parece de mal gusto. ¿No se podía esperar unos meses, días aunque sea para que Aharon pudiera hacer un duelo por sus hijos? Cuando la pregunta gira en torno al por qué de las cosas que suceden las respuestas se ausentan.
Aharon no se pregunta por qué, tampoco se pregunta si acaso no había un mejor momento para ponerse a actuar. Él sabe que cuando las cosas (buenas o malas) suceden solo hay una cosa por hacer, actuar.
El ritual, la tefilá, el estudio, la mítzvá es la respuesta activa que damos para hacer que cada cosa tenga un sentido. Y no una sola de ellas, sino todas juntas, hay que pensar, hay que sentir, hay que hacer.
Las parashiot que nos tocan leer parecen antagónicas. Por un lado está Ajarei Mot (Después de la muerte) y por el otro Kedoshim (sean santos). Luego de la muerte llega la parte de actuar y honrar la vida tanto del que ya no está físicamente con nosotros, como la nuestra.
D’s nos muestra con el orden de la Torá y sus tiempos que cuando queremos saber si aquello que sucedió es bueno o malo nosotros debemos transformarnos en respuesta a través de las acciones. Como dice el pasuk: “Por tanto mis estatutos y mis derechos guardarán, los cuales haciendo el hombre, vivirá en ellos. Yo soy Ad’” (Vaikra 18:5). Cada hecho, cada acción, cada experiencia puede ser el punto de partida para insuflar más vida en este mundo. Cada obra de nuestras manos puede resignificar incluso la pérdida de lo amado si es que nosotros nos convertimos en la respuesta a lo que sucedió trayendo más luz a nuestros días. Un ritual, una plegaria, una mitzvá pueden ayudar a que cada cosa se transforme en Kadosh, santa, diferente, única. Que este Shabat sea solo el comienzo de ello.

Shabat Shalom
Alan Kuchler

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